Domingo

Ultimo día del mes de Enero, Buenos Aires amaneció con 20 grados de temperatura, son las 9 am y yo aquí en la piscina, me quedan 10 minutos para cumplir con mi objetivo #losdomingossenadatemprano . Mientras, pienso en cómo será mi día.

Los niños saldrán a pasear en un rato así que acelero las brazadas.

Tengo muchas ganas de ir al cine pero antes pienso que con este clima cálido dar una caminata por mi barrio es un buen plan.

Pantalón negro , camiseta negra, zapatillas negras, me hago una cola de caballo, me coloco un par de aretes , agarro mis llaves, mi teléfono y mi cartera y salgo con mi paso apresurado, característico, muchas veces criticado.

No se cuál dirección tomar, pero me aventuro a deambular por algunas calles que no suelo recorrer habitualmente. Me topo con  nuevos negocios, me detengo, observo , trato de memorizar en que calle están para regresar otro día. Hoy día Domingo la mayoría se encuentran cerrados. Sigo callejeando. Aminoro mi paso cuando me encuentro con la Avenida Cabildo. La misma un día de semana en horarios picos se encuentra saturada de personas caminando por sus calles, el tráfico de autos, taxis y de colectivos es un infierno pero hoy a pesar de sus calles sucias, de mendigos durmiendo en la vereda, de algunas que otras personas en la espera de que su colectivo llegue se transita en paz.

La paz se te acaba cuando pisas una baldosa de un lado y salta agua por el otro, se te ensucian los zapatos y uno larga una sarta de palabrotas negativas .

Pero siguiendo mi paseo, cruzo la Avenida, paso por la librería el Ateneo, un lugar que me atrae, me inspira a entrar siempre, hoy al estar cerrada igualmente me detengo en sus vidrieras. Al seguir tomo nota mental de volver.

A una cuadra se encuentra la Plaza General Belgrano , poco a poco se va llenando de vendedores, se organiza como una especie de feria artesanal. Mujeres colocando sus productos en las estanterías, algunos turistas pasean con sus mapas en las manos. Yo continúo y me cruzo hacia el Museo de Arte Español Enrique Larreta .

La casa, de arquitectura colonial fue la residencia del escritor argentino Enrique Larreta adepto al arte y literatura española. Decido entrar. La casa  de color blanca con tejas rojas tiene un jardín andaluz hermoso detrás . Me quedo un rato allí sentada, se respira aire puro, no hay nadie.

Miro mi reloj, es hora de seguir, quiero ir al cine y mi función comenzará en cuarenta minutos pero antes quiero tomarme un te de peaches and roses de un lugar que me gusta mucho ir que se llama Tea Connection.

Mientras bebo mi te leo el diario de papel cosa que me encanta hacer los fines de semana. Que dicha es poder tener estos momentos de disfrute en esta gran ciudad. Lo bien disfrutado jamás será olvidado dicen.

Miro mi reloj, en cinco comienza la película Una buena receta, pago, cruzo la calle, entro al cine, el que me recibe troquela mi entrada, adentro somos cinco, me acomodo, me pongo mis lentes , soy miope y no veo de lejos. Entran dos mujeres que no paran de hablar. Las miro.

Otra señora sentada delante de ellas se da vuelta y les dice: “Disculpen pero si quieren conversar, allí afuera se encuentra la confitería”. Me sonrío.

Ahora la sala está en silencio.

Apago el teléfono. Comienza la función.

Marina

 

 

 

 

 

 

 

 

One comment

  1. Que lindo tu paseo Mari, también pase por los mismos lugares, sentarse en esa plaza bajo un árbol a observar la gente pasar fue mi pasatiempo cuando fui a la gran ciudad y los peques en el cole…Todos los exitossss abrazooooooo