Boca de dama

Muchas gracias me dijo la abuela al pasar. Yo sonreí; siempre lo recordaba. Cada mañana antes de entrar en la escuela, tocaba el timbre a doña Aquilina y le dejaba un puñado de galletitas boca de dama que a ella le gustaba.

Ahora, unos años más tarde, al regresar del trabajo suelo encontrármela sentada en el banco de la plaza Placeres. Yo sonrío , ella dice muchas gracias, supongo que por las galletas que le dejaba .

Hoy fue un día de locos , Fernando me pidió que deje todo preparado para la reunión de mañana, Don Guzmán me tiró el café encima mientras corregía los informes finales. La oficina era un caos.Decidí volver temprano .
Al fín en casa!- pensé. Con la cartera aún puesta saqué la ropa del lavadero y la colgué, revisé las mochilas de mis hijos, abrí la heladera, la cerré, levanté juguetes del piso, volví a la heladera, la abrí.

-Afff basta! Calma , necesito parar! .
Después de un rico baño y de mi máscara facial me preparé un poco de avena con cereales y frutos secos. Mi madre me llamó para decirme que no olvidara buscar el tapado de color rubí en la tintorería.

Se acercaba el final del día, momento sublime. Pensé en seguir leyendo un rato el libro que me regalaron de Truman Capote con una copa de Malbec cuando escucho sonar el timbre de casa.
Me asomo por la ventana y no veía a nadie. Pregunto con voz gruesa,- Quién es? y nada.
Al rato, me animo a abrir la puerta, en el piso había una canasta llena de galletitas boca de dama.
En voz alta grité- Muchas gracias!. Nunca la vi sonreir.

QEPD Abuela Aquilina. Hoy me acordé de vos. De tus té de las 5, de las boca de dama.Un cuento inventado. Un recuerdo real.