Blanca

Agosto 1990

Ese sábado Angelika estaría fuera de la casa, ya tenía todo preparado sobre su cama, su camisón rosa de seda y su determinación.

-Es mi hora ,-pensó Blanca. -No te apresures.Tomó unas pastillas y ya vestida se dirigió al baño de la galería que daba al patio. El baño era pequeño.

-Yo solo quise ser feliz a tu lado , pensó mientras encendía una tela llena  de alcohol.

Febrero 1920

Era un día fresco de otoño y en el campo de Villa Luján ya se oían a los trabajadores que desde el alba iban llegando a la hacienda La Magdalena. Ésta tenía unas 5.500 hectáreas que cubría las chozas, habitaciones, la casa principal , olivares, los cultivos de soja, café y caña de azúcar. Estaba cerca de la villa y a unos metros se encontraba el ferrocarril.

La casa principal era toda blanca, si uno la miraba de frente, en la entrada, tenía una gran escalinata con pisos de mosaicos coloridos que terminaba en la galería , había cinco grandes arcadas y la puerta principal toda de madera. Su arquitectura emulaba española-mora.

En esa galería solía sentarse Inés ya que desde allí, se observaba el atardecer colarse por los olivares.

Inés era viuda, menuda, de cabello liso y oscuro, de mirada ingenua ,clara y limpia acompañada de otros gestos que al observarla podía captarse su honestidad y espontaneidad.Caminaba con su bastón colorado traído de España y estaba por cumplir setenta años.

Inés tenía dos hijos, Blanca y Enrique ,que vivía en otra casa dentro de la hacienda con su esposa Mabel, dos hijos Manuel de tres y Miguel de cinco años.

Enrique se ocupaba de dirigir todos los negocios del campo, los cultivos y era muy hábil con los números; este año la cosecha había tenido éxito y todos estaban muy contentos.

Blanca tenía veinticinco  años y estaba en su mundo; vivía con su madre, organizaba la casa principal, se dedicaba a restaurar muebles de su casa, de los vecinos y de los de más allá. Montaba muy bien a caballo, tenía algunos amoríos y a  Juan Francisco, ese moreno de ojos color almendra dueño de casi toda Villa Luján que la cortejaba desde años .

Inés siempre le decía que ya era hora de casarse, que estaba mal visto su soltería y más que nada su reputación, la rebelde de los García Peñasco.-Eres muy testaruda hija mía, solía decirle a Blanca.

Así siguió esta familia en este año de prosperidad, cada uno con sus actividades y sus sueños.

La década de los años 20 en Montevideo fueron años “locos”. La prosperidad económica, las mejoras en las condiciones de vida, el constante contacto con el extranjero hizo que la gente poblara más esta ciudad. Nuevos barrios fueron construidos, espacios verdes y edificios.

La hacienda de los García Peñasco crecía. Enrique era muy organizado y buen administrador. Blanca y él solían tener frecuentes discusiones a causa de los gastos extravagantes de ella.

Blanca se sentía sola en esa casa tan grande, siempre al cuidado de su madre, sus amigas ya estaban todas casadas, y sus trabajos de restauración venían a pique. El empuje económico del país permitía a los adinerados comprar sus mobiliarios en Estados Unidos.

Un día, decidida a tener un cambio en su vida le dijo a Inés que se marcharía por unos meses para Argentina. No era lejos y ante cualquier urgencia ella podría regresar rápido.

Era sábado, ya a finales del año 1930, esta rebeldía de irse así como si nada era criticada en cada rincón de la hacienda. Salió de la casa a primeras horas de la mañana, vestía una larga falda color azul, una camisa blanca , un sombrero estilo vintage y un poco de color rubí en los labios. Era una mujer alta, tez blanca como su madre y unos ojos grandes color marrón. Siempre llevaba su pelo castaño corto , era muy sexy a la hora de vestirse. El glamour de la época hacia que las mujeres que aún no se habían convertido en señoras, atractivas mujeres con un estilo de vida no convencional , rebeldes, salieran a la luz, se las llamaba Flappers. Blanca fumaba a escondidas de su madre y su compinche era don Esteban la mano derecha de su padre ya difunto y amigo un poco más que íntimo de su madre. Bailaba Charleston como nadie y siempre estaba a la moda, con flecos, lentejuelas ,muchos casquetes y bandas para su cabeza.

Blanca caminó todo el sendero de tierra hacia la salida de la hacienda con su maleta de cuero color negra. Abrió el portón de hierro pesado con dificultad, lo cerró y se quedó de pie mirando a la casa principal de la hacienda. Treinta y cinco años viviendo en ese lugar, extrañaría a su madre, a sus sobrinos y a Neptuno, su caballo. No se despidió de Juan Francisco.

Se oía a lo lejos el tren llegando a la estación, dio media vuelta con lágrimas en los ojos y se fue sin mirar atrás.

Llego a la plataforma justo a tiempo, entregó el ticket y se subió en la parte delantera  del tren.Era una zona más confortable con camastros, bar y un salón de lectura.

-Argentina, se dijo Blanca. Iba a la ciudad de Santa Fé, Rosario. Tenía una amiga que la esperaba en un hostal.

Victoria, una rubia que había llegado a Villa Luján hacía diez años.Se hicieron íntimas amigas con el paso del tiempo, ella era alemana y hacía tres años vivía entre Buenos Aires y Santa Fé ya que hacía diseños de alta costura. Acomodó sus bolsos y se sentó en el asiento número cuatro.

Eran ya pasadas las nueve de la noche cuando el carro llegó a la dirección que le dio Victoria. Hacía mucho calor y la humedad era terrible. Victoria abrió la puerta y le dio un fuerte abrazo a su amiga.

-Blanca bella, que lindo que estés aquí ! Entra, entra, el sitio es pequeño pero nos acomodaremos regio. Mañana por la mañana iremos a recorrer la ciudad, te mostraré los mejores lugares para tomar el te, el salón para que te arregles ese cabello y muchas cosas más.

-Gracias Victoria!, exclamó Blanca. Se sentía muy contenta, cansada por el viaje pero feliz, era su gran oportunidad para hacer algo diferente.

Ambas conversaron hasta bien tarde, sin parar, mezclando temas, hablando de amores, de telas, de muebles, del clima, de historias de mujeres hasta que cayeron rendidas a la cama.

Al día siguiente Blanca  se dio otro baño, y salieron a recorrer la ciudad, desayunar en el centro y siguieron hablando como cotorras.

Victoria le consiguió un trabajo medio tiempo con un restaurador; él tenía contactos con la alta sociedad y contaba con mucho trabajo, la experiencia de Blanca y su apariencia le vendría muy bien a Don Rubén.

Al  mes ya estaba mejor adaptada, trabajaba hasta las dos de la tarde y de allí se iba al taller de Victoria y entre telas, costureras y plumas ayudaba a su amiga con los diseños.Blanca tenía un gusto refinado e ideas modernas. Cada tanto llamaba a Inés y preguntaba cómo estaba de salud, por sus sobrinos y su hermano. Inés le contó que Juan Francisco estaba viviendo en Buenos Aires ya que tenía nuevos negocios mientras administraba los de Villa Luján. A Blanca no le pareció una novedad este comentario de su madre. Le dijo que ella estaba bien, que se quedaría más tiempo.

Durante esos años Blanca fue creciendo en su trabajo, tomando más trabajos de restauración y era conocida en el ambiente de la high society , la invitaban a galas, fiestas y allí conocía algunos caballeros que generosamente la satisfacían .

A sus cuarenta años hizo una fiesta a lo grande, hasta el mismísimo gobernador de la provincia de Santa Fe estaba allí. Vino su hermano y su madre desde Villa Luján . Su madre ya estaba bastante anciana, con algunos dolores pero de la cabeza seguía fantástica.

Como siempre su madre le decía que se case y forme una familia.Ya tenía edad y lo cierto es que quería ser madre pero aún no había aparecido el indicado.

En la fiesta, los invitados iban desde sus ayudantes y las costureras de Vic como la llamaba ella ahora, hasta personajes del cine, políticos , algunos artistas de Buenos Aires que le pedían que se mude a la capital .

Juan Francisco llegó a su fiesta sin que ella supiera , no había sido invitado claro, pero supuso que con tanta gente pasaría inadvertido.

Era alto, moreno, ya con el cabello entrecano ,de ojos grandes, llevaba un traje azul oscuro, camisa blanca y una corbata. Estaba impecable. Tenían la misma edad con Blanca y muchos recuerdos desde la infancia.El siempre le decía que ella sería su esposa.

Ella estaba radiante ese día, se vieron a mitad de la noche, -Querida mía le dijo él y la tomo por el brazo para llevarla a bailar.

-Blanca estaba atónita. -Que haces aquí Juan?

– Tu nombre es conocido en algunos lugares de Buenos Aires y me enteré de tu fiesta, quería verte.

Conversaron sobre los negocios de Juan, se estaba dedicando al cine, estaba muy en auge, entre otras cosas. Mientras tanto bailaban.

Vic estaba de novia con un empresario Santafesino y estaba por casarse en unos meses. Pasó por la pareja de bailarines y saludó a Juan y le guiñó el ojo a su amiga, Vic era terrible- pensó Blanca.

Fue una noche estupenda. Juan se quedó con ella toda la noche, el día siguiente , y los siguientes….

Entre negocios, citas , viajes a la capital , pasó el casamiento de Vic sin tantas pompas y platillos.Blanca la conocía , sabía que ella no estaba enamorada, siempre fue una alma libre esta Victoria- se dijo Blanca.

Blanca y Juan siguieron su relación, viajaban juntos, iban al cine, tenían muchos amigos y fiestas, él seguía con sus viajes trabajando entre la capital porteña y Uruguay.

Finalmente, no se sabe si por los rezos de Doña Inés o por cosas de la vida, Blanca Garcia Peñazco y Juan Francisco De la Torre se casaron en una pequeña iglesia de Buenos Aires. Fue una ceremonia sencilla, donde los más íntimos estaban. Juan no tenía hermanos y la familia de Blanca no fue. Inés estaba internada , y su hermano Enrique y su mujer estaban al cuidado de ella.

Blanca estaba feliz, trabajaba mucho y ya tenía su propio negocio con las restauraciones en distintos puntos del país. Era muy reconocida por su trabajo prolijo, por su creatividad y con Juan se potenciaban en los negocios. Ya con cuarenta y cinco años deseaba tener hijos pero no podía quedar embarazada.

Un día vino Vic a su oficina, estaba muy desmejorada, hacía un tiempo que no la veía ya que estaba de viaje por Alemania. La vio gorda y vieja.

-Vic! querida tanto tiempo , qué pasa?

Abrazadas Vic rompió en llanto y le contó que estaba embarazada pero que no quería tener a su hijo. Con su marido no estaba bien , se sentía infeliz , había dejado de trabajar y estaba muy desanimada.

Blanca le dijo que se quede con ella un tiempo , que tenga a su bebé y que después decida.

Juan comenzó a viajar mucho y a Blanca esto no le hacía gracia. Habían comenzado un tratamiento para tener un hijo y no se sentía acompañada. Ella estaba con mucho trabajo y se refugiaba en eso para no lidiar con sus sentimientos, era determinada con lo que quería. Su trabajo era su prioridad, después Juan .

Dos meses después nacía una bella niña blanca de ojos profundamente azules, la hija de Vic . Angelika era una niña regordeta y bella. Vic estaba deprimida, su marido tampoco estaba muy presente y cuando Blanca la vio se enamoró de la beba, comenzó a ayudarla a Vic por las noches, se quedaba despierta dándole la mamadera o cambiándole el pañal. Se vio como madre por primera vez y este sentimiento fue muy fuerte para ella. -Será que llegaré a tener mi propia hija?. Los tratamientos con Juan no funcionaban y la relación no iba bien a causa de esto. Fueron unos primeros años fantásticos pero luego con sus viajes y la presión de Blanca con sus ganas de ser madre fueron alejando a Juan de esa mujer.

No era lo que se imaginaba tener como esposa a Blanca. Ella era muy testaruda, no necesitaba trabajar pero no estaba nunca ya que tenía muchos clientes, era apenas divertida y la veía en otra sintonía.

Inés falleció el nueve de Octubre de 1952 a la edad de ciento dos años. Blanca- volvió a Villa Luján para el entierro. Era la primera vez que regresaba a su ciudad después de aquella mañana que decidió irse. La casa enorme blanca parecía pequeña, gris y había mucho menos empleados en la hacienda.

La esposa de su hermano Enrique había fallecido dos años atrás pero ella no pudo asistir.Sus sobrinos vivían en Estados Unidos. Esa casa le recordaba tiempos felices, de recorrer la hacienda montada en Neptuno con los pelos al viento, de ver a su madre sentada en la galería, de su amigas de la infancia, de los amoríos de verano, sus comienzos como restauradora. Recordaría a su madre con mucho amor, siempre estuvo presente .

Marzo 1965

Blanca ya con sesenta y cinco años estaba en su casa de capital tomando un té. Veía a Angelika por el ventanal jugar con sus amigas.Era muy bella, educada y responsable , su hija del corazón; Vic ya retirada de su trabajo de alta costura, se había separado y ahora viajaba por el mundo con un millonario de Entre Ríos. Nunca estuvo presente en la vida de Angelika.

Seguía con Juan a pesar de saber que tenia amantes aquí y allá. Seguía trabajando tenazmente, sus dos aprendices ya eran hoy su mano derecha, eran los que viajaban  y se ocupaban de la logística del negocio. Blanca era muy reconocida ya, siempre tenía invitaciones de fiestas, presentaciones pero ya no tenía voluntad de asistir y arreglarse como antes.

Angelika se interesaba a pesar de ser aún muy joven sobre el diseño, el arte y la arquitectura. Seguramente seguiría sus pasos.

Cada año Blanca se sentía mas sola, Juan ya no era el de antes, si bien criaba a Angelika ella no había podido tener la dicha de vivir un embarazo, Angelika crecía, su madre la veía a veces, era una chica muy independiente. Juan la quería pero para el era su sobrina aunque la acompañaba en todo como si fuera su hija.

A sus ochenta años, Blanca hizo una pequeña reunión con sus amigas, Juan estaba muy enfermo y ella lo cuidaba, también estaba con algunos problemas de los intestinos y estaba Clara una señora que los cuidaba a ambos.

Dos años después, Juan Francisco falleció de un paro cardiorespiratorio. Al entierro fue mucha gente que lo conocía; Angelika, Blanca, obviamente, y una mujer de pelo corto y rojo que luego supo que era la amante de Juan .

Blanca estaba destrozada , no paraba de llorar, se casó con Juan enamorada, estuvieron felices durante un tiempo y después todo comenzó a desmoronarse. Un sentimiento de frustración la envolvió . No quería salir mucho . Angelika que ya era una señorita la visitaba periódicamente, le leía sobre arte, nuevas técnicas y materiales pero Blanca estaba sumida en una gran depresión.- Hay tristeza en tu rostro pero insistes en decirme que estás bien, le dijo Angelika con mucha bronca. La veía cada día peor .

Febrero 1990

Estaba por cumplir sus noventa y cinco años y aún quedaban rastros de aquella Blanca elegante, que salía con sombreros y guantes para que no se le arruine las manos. Estaba muy medicada y ya había cosas que no recordaba.

Pensaba en ese recorrido de su vida una y otra vez, en sus elecciones, en su pasión por el trabajo, en su madre que había sido una mujer muy fuerte,se preguntaba si también había sido infeliz con su padre.

Juan era un hombre guapo, se habían conocido de muy chicos, siempre fue un hombre muy vanidoso y  quería aparentar más de lo que tenía. Lo he querido mucho- pensó Blanca. También era responsabilidad de ella que él haya elegido esa vida de galán, viajando y conociendo mujeres. -Siempre el trabajo fue mi prioridad.

Agosto 1990

Hacía días que venía pensando, no aguantaba más esta vida así todo el día medicada, media boba andando por los pasillos de su casa. Los medicamentos hacían que ya no recordara ciertas cosas, ya no sonreía cuando Angelika la visitaba. No le veía sentido a su vida.

Esperó a ese fin de semana que Angelika estaría en la facultad.

Blanca estaba en el baño pequeño de la galería con la tela en sus manos, ella era determinada.Prendió fuego a la tela , respiró hondo, estaba seria, no temblaba, no lloraba, nada.

Cerró los ojos, tiró la tela encendida cerca de sus pies y su último pensamiento fue:

– Perdón hija mía ,perdón Angelika.

El fuego ya ardía por todos lados.

Blanca iba desapareciendo detrás de ese rojo brillante. A pesar del dolor, abandonó su cuerpo para disfrutar de su soledad y su blanca belleza imperturbablemente.

Septiembre 1990

-Querida mamá del corazón, no entiendo porqué te fuiste de esta manera, eras una mujer fuerte y determinada y estoy segura de que tenías tus motivos, espero que en otra vida puedas aprender a pedir ayuda y que dejes a tiempo las cosas que no te hacen feliz.

-Me enseñaste que elegir da trabajo. Esto lleva tiempo.

Elegir también puede doler, que es diferente de sufrir con el dolor. Elegir es una experiencia sin garantías y cualquier decisión ,implica correr algún riesgo.

-Qué riesgo es posible soportar, sostener en el tiempo? Responder a esta pregunta pide tiempo … y trabajo no?

-Será dificil aprender a vivir sin tus consejos, yo me siento tu hija y vos sos mi mamá hoy y siempre.

-Hasta pronto mamá.

Angelika dejó unas flores sobre la tumba . Se alejó y no regresó nunca más.