Río de Janeiro

Es solo pensar en vos que cambia mi día, mi alegría se nota.

Es solo pensar en vos.

Verde. Alegre. Con mar y con laguna. Con arenas blancas y playa.Con cocos helados, cervezas frías, arroz y feijão. Mujeres de bikini, hombres de sunga. Niños riendo, grandes con sonrisas, ahí, todos disfrutan. Ciudad descontracturada, colorida, es un encanto, a veces ruidosa, a veces no.

Ciudad de carnaval, de botecos que vibran al som de la samba, cantan al rayo del sol con bossa nova y forró. Río de Janeiro con Copacabana, garotas de Ipanema, familias de Leblon, la bella Santa Teresa, Lapa y la larga Barra de Tiyuca.

Cidade maravilhosa, con el Cristo Redentor en lo alto del Corcovado resplandece cada día. Sus morros frente al mar hacen de este lugar , único.

Allí nadie tiene prisa, los cariocas son amables, y se abrazan; hay mucho contacto físico en los saludos y dos besos en la mejilla.

Uno baja del avión y ya huele a Río, se acerca a la ciudad y ve de lejos el Maracaná. Ciudad de deportes varios, donde el fútbol en la calle o en la arena son los habitués. Luego el Pan de Azúcar, donde las vistas sobre todo del atarceder dejan ese “sentirse pleno y maravillado por la natureza”.

Bailar en el Sambódromo! qué experiencia- pienso. Inolvidable. Cinco años te disfruté.

É só pensar em você que meu coração está acelerando e vibrando.
Querido Río de Janeiro!!!!