Preparativos para un viaje

Hay gente que planifica hasta el último detalle de  su viaje. El recorrido, los lugares que visitará, excursiones, guías turísticas, lugares donde irá a comer y así…

Así era yo con mis viajes hasta que después de un tiempo, me permití ser más flexible, ojo;sigo planificando, soy ordenada con los papeles, tener al día los pasaportes, horarios de vuelo impresos, direcciones de hoteles, lista de lugares más populares, suelo preparar valijas una semana antes de partir, sobre todo si es un viaje largo.

Hasta hacía una lista de lo que llevaba, o quería llevar e iba listando con un ok a medida que colocaba las cosas en la valijas. Primero ponía todo sobre la cama, zapatos, neceser con ítems personales, accesorios, mudas de ropa. Segundo iba seleccionando por conjuntos para poder utilizar algunas cosas más de una vez. Tercero y lo más difícil para mí era seleccionar los zapatos, siempre sigo llevando  demás .

Me permití comenzar a tener esa flexibilidad cuando viaje a Estambul por segunda vez. Recuerdo que en el primer viaje, visité exclusivamente los lugares turísticos. Estambul, ciudad que fue capital de tres imperios: Romano, Bizantino y Otomano.

Me dejé seducir por sus paisajes naturales, pasear por el Cuerno de Oro y el Bósforo. Porque en Turquía vivis entre dos continentes, Europa y Asia, entre el mundo moderno y el tradicional, entre dos mares; el Mar Negro y el Mar de Mármara.

Caminar sus calles, por momentos repletas de gente y otras veces me encontré sola guiándome por sus laberínticas vías. Parando a comer bajo el puente Gálata un rico pescado y observar el agua por largo tiempo, con ese tráfico fluído de embarcaciones , y bandadas de aves . He llegado a estar largos ratos sobre el puente observando la gente pasar. Vendedores políglotas casi acosándome para que le compre, pescadores, mirando para un lado la vieja Estambul y del otro lo moderno.

Luego ir caminando hacia la plaza Taksim donde está lleno de restaurantes, tiendas, y la pintoresca calle Istiklal por donde pasa un trencito que te acerca hacia la Torre de Gálata, lugar donde el sultán Mehmet II ocupó durante la conquista de Constantinopla.

Tantos lugares para recorrer en esta ciudad….. la Mezquita azul, tengo tantas fotos de ella , es soberbia por donde la mires; el Palacio Topkapi, un reflejo de grandeza como el Palacio Dolmabahçe que por un tiempo fue la residencia oficial de los sultanes.

La cisterna o palacio sumergido, una experiencia imprescindible. Santa Sofía, de la época bizantina también es increíble.

Es lindo cuando además de estos lugares que son un ¨must go¨ uno va recorriendo la ciudad con alguien local que te va mostrando lugares pocos conocidos, como baños turcos de la época, dónde beben té de manzana los taxistas, o diferentes entradas de el Gran Baazar, llegué a perderme allí dentro embelezada por las alfombras, antigüedades, productos nunca vistos, delicias turcas y baklavas, paseando por el mercado de las especias tan colorido, tan turco!.

La lista de qué hacer la tiré.

Me dejé llevar por esa enigmática ciudad que la visité varias veces ya viviendo en Azerbaiján por lo cual había cosas y costumbres un poco parecidas.

El aeropuerto internacional es otro lugar para sentarse en alguno de sus tantos pasillos y observar gente de diferentes lugares del mundo, algunos occidentales, otros asiáticos, hombres que van a la Meca con su cuerpo desnudo cubierto de una toalla blanca y descalzos, personas de todos colores, culturas diferentes, idiomas distintos. Todos comulgando en un mismo sitio con una valija en mano buscando la puerta que los llevará a su próximo destino.

Hoy sigo planificando mis viajes pero ya dejando huecos o espacios en el día para poder, por un rato,sumergirme de alguna manera en la esencia de ese lugar, en su gente, en su identidad.

Viajar hace que seamos más modestos, te das cuenta que pequeño eres en este mundo.

MALETA: Ya no interesa qué pongo y que nó. Mi maleta lleva lo más importante:

UNA NUEVA FORMA DE VER LAS COSAS.

 

11128503_10206577063608493_1976150916278477052_oMúsica escuchada:

 

La comunicación en tiempos modernos II

La otra vez les contaba sobre las dificultades que tenemos en comunicarnos hasta con quien está sentado a nuestro lado.

Esa frase; Mejor no hablar de ciertas cosas…

¿Porque nó?- me pregunto.

La mayoría de los amigos de mi edad fuimos criados sin que se nos explique muchos temas como el sexo, la muerte, el amor, el disfrutar de uno mismo para poder estar bien con los demás sino por el contrario, el que dirán pesaba más que las propias elecciones para mejorar nuestro bienestar.

Hoy, que tenemos acceso a mucha información, sobre todo los niños, sucede que reciben de una manera más natural todos esos temas que antes eran ¨tabú¨.Los que somos padres a veces esto asusta pero pienso que hablar de la muerte por ejemplo, es algo importantísimo para que justamente sepan y valoren el TIEMPO, las EXPERIENCIAS, el vivir en el AQUÍ y AHORA, porque muchachos…. esto después se termina.

Dicen que el saber no ocupa lugar y en otros lugares el peor de los males es la IGNORANCIA.

Está genial poder hablar de política o religión sin creer que lo que uno sabe es la verdad absoluta. En cuanto a la religión, yo fui criada y educada como cristiana pero al ir conociendo otras religiones como el budismo, hinduismo,judaísmo, leyendo sobre las meditaciones, los cuatro elementos, y tantas cosas fui descubriendo más vocabulario con el que me siento identificada. Es lo mismo cuando Borges cita que uno extraña lo tiempos vividos en un lugar y no el lugar en sí. Con esto quiero decir que lo que aprendí de chica sobre religión por ejemplo, me ha servido y mucho en ese tiempo y en el hoy porque a parte de esos conceptos sumé otros para poder comunicarme con mayor amplitud.

Viviendo fuera del país tantos años uno mama esa cosa del darse cuenta de poder elegir, leer sobre muchos temas, religiones,culturas, hablar con alguien de una idea y que el otro te aporte y sume desde puntos totalmente diferentes, de esta manera poder compartir esa riqueza cultural con los que nos rodean es realmente fabuloso.

La parte solitaria del escribir es un tema, pero se puede hacer desde lo social haciendo cursos de mitología, escritura, filosofía y hacen que nos encontremos con personas muy ricas intelectualmente o nó. Pero siempre la palabra suma cuando una la usa con respeto y una escucha activa.

Hoy venía en el colectivo y éramos 7 personas leyendo libros en papel, algunos pocos miran la ventana pensando en quién sabe qué y la mayoría con celulares.

Pensaba que esta bién, es nuestra realidad, es una nueva herramienta que abre muchas puertas para el conocimiento, para comunicarnos, para escucharnos, para obtener información. El proceso de intercambio está. Tenemos que promover la calidad y la frecuencia con la que nos comunicamos sobre todo con las personas que amamos, con nuestros colegas, amigos, parejas,hijos, mascotas etc.

Soy yo tal vez que extraño los intercambios con un receptor al que le pueda mirar a los ojos, comunicar con mi parte no verbal, con mis emociones y con mi palabra.

Claro está que las acciones son importantes no solo lo que decimos.

Lo que me gusta de tu cuerpo, es el sexo

Lo que me gusta de tu sexo, es tu boca

Lo que me gusta de tu boca, es la lengua

Lo que me gusta de tu lengua, es la PALABRA.

Julio Cortázar.

Música escuchada mientras escribía, les gustó?.

Tocar fondo

 

Salté para desaparecer completamente. Ahí estaba oscuro y frío. Me sentí rodeado de sueños y recuerdos, atormentado por el pasado y la incertidumbre del mañana.

Salté pensando que el fondo estaría cerca, salté de un día para el otro pero ya consciente de lo que mi alma gritaba.

El tiempo te atraviesa lento, el ruido se convierte en silencio, el cerebro cesa su actividad, se vuelve casi improductivo, estás transparente como un fantasma para los demás.

Te fuiste pero estás.

El desánimo y la tristeza conviven junto a mí, allí, en el fondo. Se siente el hedor que viene de mi interior.

Se va perdiendo día a día el interés, la autoestima y vas entrando en un círculo que te va arrastrando más y más hacia la oscuridad.

Un día , tuve la fortaleza, un poco de luz y amor propio en la cual esa ruina se fue convirtiendo, se iba  transformando como un camino hacia arriba, el tiempo también es lento para sanar,el ruido se va escuchando poco a poco, comienzo a pensar en un futuro, en un proyecto. Busco calor y afecto. Me voy dando cuenta de que ese lugar me incomoda, las paredes me aprietan, la oscuridad no me deja pensar claramente.

Decido. Resurjo como el ave fénix empoderado con aprendizajes que he hecho de mí mismo, como una membrana permeable.

Hoy estoy de nuevo encaminado, sabiendo lo que quiero, haciendo lo que pienso, ya no soy un fantasma.

-Viste?- Te dije.

El sufrimiento te va haciendo sabio y la práctica de la resiliencia te está haciendo cada vez más fuerte.

 

El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.”
Fiódor Dostoyevski

 

La incontinencia del abrazo

Las entrañas se estrujan por la mezcla de emoción, ansiedad, alegría, nervios.

La incontinencia del abrazo.

Ya sea que estés de un lado o del otro, el corazón palpita fuerte, se cierra la garganta y planeamos qué diremos al encontrarnos, si es que nos salen las palabras. De un lado, las ganas de descargar la vejiga y estirar las piernas, la adrenalina de pasar por migraciones, el proceso de buscar la valija y recorrer el laberinto que desemboca en el interminable pasillo.

Del otro, la puerta que se abre y amaga con mostrar a esa persona que el alma anhela , un segundo sin respirar hasta verificar que aún no ha llegado, mientras vemos otras miles de caras, diferentes historias y las más variadas circunstancias de viaje. Algunas culminando en un abrazo y lágrimas de alegría, otras en un apretón de manos formal, distante, profesional; la más triste es aquella que continúa hacia la salida, hacia un taxi, solitaria.

María Agustina Irigoytia – 02/07/2017

Travesía de medianoche

Habíamos estado postergando ese momento por varias semanas hasta que logramos encontrarnos para compartir una cena simple y saludable en un lugar donde se pueden elegir los ingredientes que completen tu sándwich. Muy alegremente disfrutamos de los alimentos, la agradable compañía y las anécdotas graciosas que tanto extrañábamos, al igual que las consecuentes molestias abdominales causadas por tanta risa.

Como era día de semana, percibimos que los empleados comenzaban a limpiar las mesas y guardar los ingredientes, apagar las luces y borrar el pizarrón instalado para entretener a los niños dibujando. Reticentes pero conscientes de que al día siguiente deberíamos comenzar otra jornada desde temprano, nos encaminamos hacia la puerta, con los últimos comentarios, chistes y promesas de volver a vernos pronto.

Una vivía a tres cuadras de ese lugar que queda en una región segura de la ciudad, muy transitada, la otra se embarcaría en un remis a cuatro cuadras, yendo en el mismo sentido que la primera. Yo tomé la decisión de caminar hacia mi casa, lo cual normalmente me toma entre media hora y treinta y cinco minutos.

Luego de los abrazos de despedida, cada una empezó su travesía. Al principio todo era muy normal, yo iba mirando la ropa exhibida en las vidrieras, notando cómo las personas se dirigían en sentido contrario hacia donde yo iba y percibiendo todos los movimientos y sonidos, en estado de alerta, sujetando mi cartera y apretando el paso.

Llegó el momento de doblar en la avenida que conduce hacia mi barrio. Ni un alma, ni un perro, ni una moto. Sólo yo, escuchando mi respiración y el sonido de mi bota, cuya suela estaba despegada, desentonar en cada paso. Balbuceaba cuantos Ave Marías me salían, confiando en la protección divina.

Nuevamente debí doblar, ahora en una calle más estrecha aunque iluminada aún. Se sumaba ahora el repiqueteo de mis latidos cada vez más acelerados y ansiosos por ver el momento de sacar las llaves del bolsillo. Seguí avanzando, sintiendo el aire frío en mis fosas nasales hasta que de repente escuché un ruido que congeló todas las fibras de mi cuerpo, pero no impidió que siguiera caminando al mismo ritmo, determinadamente. Intenté percibir si se trataba de una persona. No lo logré, así que seguí con mi rumbo apresurado, acompañada de ese ruido extraño que cada vez se hacía más fuerte. Por lo visto, iba acercándome a la fuente.

Ahora se le sumaba un bulto en movimiento en la oscuridad. Mi imaginación volaba intentando descifrar el misterio y mi cerebro planeaba escapatorias, en milésimas de segundo, considerando variadas posibilidades. De repente, ese ser se yergue y sus ojos caninos me observan, con cáscaras de papa colgando se su hocico, y vuelve a su labor de intentar hallar alimento para su escuálido cuerpo.

Pude respirar más tranquila, intentando que mis pulsaciones calmaran la algarabía dentro de mi sistema circulatorio. Siempre alerta, siempre alerta. Percibía esa mezcla de aromas en esa cuadra particular donde de un lado se observa un árbol de tilo y del otro un paraíso, endulzando el ambiente, embelesando, enamorando. Mis manos frías, jugueteando con las llaves dentro de mi bolsillo.

Lo siguiente que llamó mi atención fue el sonido de mis pies sobre las piedras de la calle que, ahora, había dejado de ser pavimentada. Mirar a un lado y al otro de la calle perpendicular para al fin comenzar a transitar esa interminable cuadra que desemboca en mi casa. Ningún vecino parecía estar al tanto de mi presencia. Todas las luces apagadas, excepto una, perteneciente a una vivienda que emanaba aroma a guiso.

Como un relámpago, un gato cruzó de un lado a otro, mirándome desde su nuevo sitio con sus ojos verdosos que tan curiosos se ven por la noche. Parecía aterrado. Curiosamente, todos los perros dormían. Se cansaron de esperar que yo pasara para ladrarme e intentar morder mis pantorrillas. ¡Bien por mí!

Finalmente, llegó el momento que había estado ansiando. Al fin podría sacar las llaves para abrir esa puerta. Esa puerta que calmaría mis nervios, mis temores, mis pensamientos precipitados. Sin embargo, esa sombra logró hacerme sentir un escalofrío más. Pero sólo por unos segundos, hasta que el cambio de su posición me hizo dar cuenta de que era el caballo. ¡Maldito caballo! ¿No podría haber estado en otra parte de ese extenso predio que puede verse desde la siguiente cuadra?

Volví a concentrarme en disfrutar de lo que había anhelado. Escuchando ese sonido tan particular, prometedor y suspensivo de las llaves. Antes de ingresar al oscuro pasillo que terminaba en la puerta soñada, aproveché los rayos de la luz del poste de la esquina para seleccionar la correcta. Ya podía percibir la calma llegando a mí, como un presentimiento.

Un paso y un empujón. Ya estaba dentro, agradeciendo la compañía y la protección.

María Agustina Irigoytia – 2016

 

Día de spa.

Es lindo recibir un mimo. Están de acuerdo?

Para mi cumpleaños me regalaron un voucher para hacerme un masaje y poder relajarme con las distintas propuestas que ofrece el spa de este reconocido hotel de Buenos Aires.

No es frecuente poder darse este tipo de mimos. Este domingo es el día de la madre en Argentina así que lo tomo como un día de relax para mi bienestar y porque como mujer merezco tener estos espacios.

La mañana primaveral comienza media gris y fresca, con el bolso ya al hombro me voy al hotel.

El mismo se encuentra en Recoleta, un barrio que aún no he podido recorrerlo a pie.

Al entrar me dirijo al mostrador de la recepción, el área es grande, con una alfombra color rubí y tonos dorados en la decoración. Detrás mío escucho voces de hombres hablando en Inglés donde uno de ellos explicaba cómo llegar a un centro comercial al aire libre que está por el barrio de Palermo.

Después que el concierge me explicó cómo llegar a la zona del spa, voy hacia donde están los elevadores, en el camino veo un bar muy bien abastecido, algunas mesas y sillas donde, en una de ellas, una pareja bebe cerveza.Veo el reloj , son las nueve y cuarenta y cinto de la mañana.

Entro al ascensor y automáticamente tengo un déjà vu. Me transporto a un hotel en Bangkok que por dentro era muy parecido en estilo con este, que tiene unas manijas doradas y piso de mosaico con las siglas del hotel grabadas.

Bajo al subsuelo y me encuentro con un laberinto sinuoso, sigo los letreros, subo unos escalones de madera oscura y un espacio iluminado, blanco, de aspecto limpio y con un bello jardín de invierno me dan la bienvenida al spa.

Cuadros con colores pasteles, música suave, una mesa con agua saborizada con pomelo, latas de gaseosas, un bol de frutas y una tetera.

Escucho que la recepcionista me da los buenos días.

Cotejamos los horarios para el almuerzo y el masaje y me muestra las instalaciones que puedo usar.

Decido en primer lugar hacer mi rutina de ejercicio, según la planilla hoy me toca una hora de bicicleta. Cuando me pongo las pilas soy disciplinada y tengo una meta entre ceja y ceja.

Ya vestida con calzas y remera dry fit, agua, auriculares y mi telefono entro al gimnasio.

Había solo un hombre, de esos que uno ve en las revistas de moda, o en esas propagandas de perfumes.

Él me dice-Good morning, yo sonrío y le digo -Morning! pero mi cabeza dice- hola papasito hermoso!

Hay dos bicicletas del modelo que yo buscaba, en una está el adonis en otra yo, ambos sudamos a la par una hora sentados, ambos escuchando el sonido de una música y mirando las noticias en la pantalla del equipo. Cada uno con sus pensamientos.

Me siento contenta, me encanta hacer ejercicio, uno se siente endorfinada!. Bebo agua, alongo y me voy a dar una ducha.

Ya desnuda,con una toalla en la mano y dos vasos de agua entro al sauna húmedo, me recuesto, me voy relajando de a poco.Cierro los ojos y allí me quedo un buen rato.

Cuando siento que ya estoy echa agua, me siento y salgo a meterme en la ducha escocesa, esa que sale agua por todos lados como chorros.Es genial; necesitaba esa agua templada y sentir los chorros como una buena sacudida.

Ya se acerca el horario para almorzar, después de mi tercera ducha del día me visto.No me pongo la bata porque vieron que en pocos lugares son grandes y yo que tengo mis caderas me quedaba media abierta.Bueno, por eso me traje mi vestidito.

El almuerzo lo elegí bien saludable seguido de un rico té de jengibre.Me hizo pensar en vos Lore.

Como aún tengo más de media hora para el masaje me voy a sentar en unas poltronas en la zona del jacuzzi.

Al rato meto los pies en un circuito de piedras calientes y frías y finalmente al jacuzzi, que delicia -pienso.

Amo el agua, ya saben es mi medio.Me entrego al placer del disfrute.Cierro los ojos, y como una membrana permeable,recibo sensaciones.

A las dos y cinco Marcelo, un terapeutade ojos azul profundo,me llama para el masaje donde la sala huele a cítricos.

Ya estoy entrando en ese relax zen que llamo yo; porque como soy tan acelerada me cuesta bajar los decibeles.

El masaje es fantástico, descontracturante, no sólo de músculos sino también del inconsciente.

Agradezco a la vida y a mis amigas por este lindo regalo, una experiencia de placer. Qué mejor!.

Decido pasear por las calles de Recoleta, miro las boutiques exclusivas, observo la gente caminar, miro hacia arriba para ver los techos de algunos edificios,muchos de ellos, con un valor arquitectónico muy valioso como la librería El Ateneo Splendid que es una maravilla. Otros de estilo francés fruto de su pasado aristocrático, hay elegantes bloques de departamentos,antiguas mansiones convertidas algunas en embajadas y hoteles de lujo.

En este barrio hay una gran actividad cultural protagonizada por el Museo Nacional de Bellas Artes,la Biblioteca Nacional y el centro cultural Recoleta. Los fines de semana hay una gran feria de artesanías en Plaza Francia.

Son las seis de la tarde, voy a lo de mi amiga Stella a charlar un poco y de paso busco a mi hijo.

Cómo no escribir sobre este día.

Buen fin de semana para todos y para las madres un feliz día especial porque yo considero que son todos los días nuestro día.

Ojalá puedan darse un mimo un día de estos.

Me llama Ste, apuro el paso y truqui truqui como dice ella.

 

 

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Marina.

 

 

 

 

 

Los sueños

Me pidieron que escriba sobre los sueños.

Aquí estoy en mi mesa de trabajo con mi libreta donde anoto mis ideas,frases y a veces,hasta mis sueños.Los releo una y otra vez.

¿Qué soñamos cuando soñamos?

Hay días que despierto sin acordarme si soñé o no. Será la represión?.

Todos soñamos de eso estoy segura.

Otros, sin embargo los recuerdo perfecto y suelo anotarlos en mi libreta.

En la época que hice psicoanálisis, solía llevar mi libreta y trabajaba sobre lo que había escrito sobre mis sueños. Era muy productivo y lo sigue siendo.

Pienso que cuando soñamos, nos conectamos con algo que nos esté sucediendo en esa etapa de vida. Según Freud, dice que los sueños expresan los deseos más prohibitivos de la persona.

Yo pienso que a veces son retazos de algo que hicimos el día anterior, o deseos que queremos cumplir; a veces sueño que tengo sexo y coincide en que estoy en una etapa que tengo pocas relaciones sexuales, a veces sueño que estoy en lo alto de una montaña o edificio,que me encuentro de pie al borde del precipicio, me caigo, pero no muero. Otras veces sueño con la muerte, en especial de mis hijos y es tan perturbador que llego a despertarme. Más que un sueño podría decir que fue una pesadilla en este caso.

Es algo curioso casi enigmático y es difícil de responder, pero sí creo ,que se pueden analizar con un terapeuta y poder acercarnos a comprender el porqué soñamos lo que soñamos.

Y ustedes que piensan?