Tocar fondo

 

Salté para desaparecer completamente. Ahí estaba oscuro y frío. Me sentí rodeado de sueños y recuerdos, atormentado por el pasado y la incertidumbre del mañana.

Salté pensando que el fondo estaría cerca, salté de un día para el otro pero ya consciente de lo que mi alma gritaba.

El tiempo te atraviesa lento, el ruido se convierte en silencio, el cerebro cesa su actividad, se vuelve casi improductivo, estás transparente como un fantasma para los demás.

Te fuiste pero estás.

El desánimo y la tristeza conviven junto a mí, allí, en el fondo. Se siente el hedor que viene de mi interior.

Se va perdiendo día a día el interés, la autoestima y vas entrando en un círculo que te va arrastrando más y más hacia la oscuridad.

Un día , tuve la fortaleza, un poco de luz y amor propio en la cual esa ruina se fue convirtiendo, se iba  transformando como un camino hacia arriba, el tiempo también es lento para sanar,el ruido se va escuchando poco a poco, comienzo a pensar en un futuro, en un proyecto. Busco calor y afecto. Me voy dando cuenta de que ese lugar me incomoda, las paredes me aprietan, la oscuridad no me deja pensar claramente.

Decido. Resurjo como el ave fénix empoderado con aprendizajes que he hecho de mí mismo, como una membrana permeable.

Hoy estoy de nuevo encaminado, sabiendo lo que quiero, haciendo lo que pienso, ya no soy un fantasma.

-Viste?- Te dije.

El sufrimiento te va haciendo sabio y la práctica de la resiliencia te está haciendo cada vez más fuerte.

 

El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.”
Fiódor Dostoyevski