Noviembre

Este mes siempre comienza con hechos fuertes e intensos. Yo le llamo: el comienzo de la histeria de final de año.

Mes de muchos eventos, cumpleaños, exámenes, amigos preguntándote qué harás para las fiestas de fin de año y si te vas de vacaciones, cuándo te vas, en cuál fecha regresas, dónde y hasta llegan a preguntarte sobre tus proyectos del próximo año.

Aquí en Argentina, para los que tenemos hijos en la escuela, a esto se le suma los chat de grupos del grado, de fútbol, rugby, hockey, danza o patines que nos van informando sobre las actividades venideras.

Es como mucho no?

Vamos por partes.

Es cierto que ya, a esta altura del año, nos sentimos con la batería al rojo vivo, el cansancio se nota. Nos cuesta despertarnos, precisamos energía extra para llegar al 31 de Diciembre.

Hoy escuchaba un audio donde le preguntaban al entrevistado, un médico, qué recetaba para estos casos.

-Èl dijo entre otras cosas, que hay fármacos que no se encuentran en la farmacia. Que recetaba aprender a decir NO.

Desde hace unos años comencé con esta práctica que tanto tanto me costaba. Tenía la necesidad de justificar el porqué no, y me sentía culpable. O iba al otro extremo de decir SÍ a todo y para todos.

Es agotador,- me dije un día.

-BASTA!.

No es fácil decir que NO, o al menos para mi no lo fue. Cuando comenzamos a elegir nos liberamos un poco, es fantástico. Es una forma de cuidarnos, de aceptar nuestras limitaciones y aprender de a poco, porque esto es un ejercicio diario, que a veces ALGO es posible y no TODO.

Y te preguntarán qué te pasa, si estas bien. Te dicen ; te veo cambiada, y sí y por suerte! – pienso yo.

Estamos creciendo continuamente, tenemos dias tristes, otros estamos pum para arriba y así es.

Despacio, todo llega. Frase que está de moda, pero pareciera que la ansiedad, en la correría diaria hace que perdamos esa noción de cuidarnos, de tratar de vivir en el AQUÍ  y AHORA.

Nos cuidemos, digamos NO cuando veamos que no será posible, cada uno tiene sus razones, su mundo., sus problemas, sus valores, sus locuras.

La capacidad de resiliencia se labura.

NO SEAMOS CRUELES CON NOSOTROS MISMOS. NO BUSQUEMOS PRETEXTOS.

SEAMOS EN EL HOY. DESPACIO, SIN PRISA PERO SIN PAUSA.

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Mientras escribí escuché HOOPONOPONO, un sistema de sanación personal maravilloso. El mismo viene de los pueblos de Hawaii y consta en escuchar y repetir algunas palabras para sanar emocional y físicamente.

Tenemos que reconocer que todo lo que vivimos y vemos fuera de nosotros es lo que emitimos desde adentro.

¨Lo siento, te amo, perdóname, gracias, gracias, gracias.¨

¨Lo siento, te amo, perdóname, gracias, gracias, gracias.¨

Palabras poderosas y sanadoras.

Susana Majul.

Búscalo en youtube. Te lo recomiendo .