Dietas

Llega esta época del año y tanto hombres como mujeres se enloquecen con los kilos de más que aparecen como ¨de repente¨. En verano usamos ropa más suelta, menos ropa, mostramos más y parece que en dos meses podemos cambiar de hábitos alimenticios yendo a un profesional para que nos de esa dieta milagrosa o aquella donde tenemos que ir a comprar semillas del Congo con verduras del barrio Chino, el batido de proteína o frutas tropicales del Caribe.

Es claro que para los que no practican deporte o no se cuidan durante el año les será más difícil aceptar que esos kilos de más no son de hace un mes.

Es un proceso, un estilo de vida, un cambio de hábitos.

En mi caso personal, estoy en un proceso de cambio, de buscar ese bienestar y trabajar para estar saludable. He estado flaca, gorda, y obesa.

OBESIDAD

Qué palabra no? En Argentina, la tasa de obesidad es una de las más altas de América latina. Más del 60% tiene sobrepeso.

De chica siempre hice deportes y después de mis embarazos me dejé estar, llegué a tener esta enfermedad que se llama OBESIDAD.

Ser obeso no es tener  3 o 4 kilos de más, no es sobrepeso, es una enfermedad y hay que tratarla como cuando nos enteramos que tenemos cáncer y hacemos de todo para sanar.

Hace dos años cuando fui a una consulta mèdica, el doctor me preguntó – ¿ Porqué estás acá?. Y yo le respondí que quería bajar de peso. Me hizo la misma pregunta dos veces más y me dijo: -Estás acá porque querés sanarte, la obesidad es una enfermedad.

Fue duro pero es la verdad, 30 kilos de más no son solo kilos de más.

La idea es sanar y cambiar el chip para que esto sea un proceso de disfrute, que no es fácil, pero se necesita ser disciplinado y seguir adelante.

Este trabajo es para toda la vida, encontrar el balance, el equilibrio. No es , no comer más pastas ni poder disfrutar de una copa de vino. Va más allá.

Ponemos miles de excusas, que el trabajo, que no hay tiempo, que los hijos y yo me pregunto-¿Y yo?, ¿Quién me cuida?.

El paso lo tenemos que dar cada uno desde el darse cuenta que es nuestro cuerpo el que sufre, es la baja autoestima que se nos presenta al vernos frente a un espejo.

Es decir BASTA!, hoy comienzo el cambio.

Llevo bajado 21 kilos, sé que aún falta pero puedo hacerlo y el desafío mayor será sostenerlo en el tiempo. Aprender a alimentarnos de forma saludable comiendo rico y variado es posible. Sentimos más energía para encarar el día, hacer ejercicio también ayuda mucho a relajar un poco el ¨coco¨, los mambos y problemas diarios.

Les comparto un video con un poco de humor.

Cuídense, los abrazo.

 

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