Apresurados

Me viene una frase de mi querida escritora inglesa Virginia Woolf que dice así:

¨No hay necesidad de apresurarse.

No hay necesidad de brillar.

No es necesario ser más que uno mismo.¨

Hoy conversaba con una señora desconocida, de esas tantas que las mujeres nos cruzamos en el salón de belleza sobre este tema.

Ella contaba que con sus 75 años disfrutaba de momentos, duren cinco minutos o una hora y media. Que a esta altura, si bien hacía varias cosas a la vez porque aún trabaja, elige realizar lo que le hace bien. De pensar en positivo y ser específico en lo que uno va deseando, decirlo en voz alta y ser paciente.

Se armó un lindo debate mientras sonaban de fondo los secadores de pelo, algunas risas, y la música reggaetonera que salía de esos parlantes.

Hace mucho que vengo trabajando en mi persona, en esto de ejercitar la paciencia, el estar sereno, el aprender a escuchar. A veces se me hace tan difícil porque soy contestadora.

No hay necesidad de brillar pero sí de ser uno mismo siempre. Y ser fiel a esto, a respetarse con los deseos mas íntimos digan lo que digan los de afuera.

Mi generación tiene esto; de que muchas familias, amigos, compañeros de trabajo nos critican tanto tanto lo que uno desea, que solemos desviarnos de eso que tanto nos motiva a emprender algo nuevo. Algunas familias son tan “unidas”que llegan a asfixiarse entre ellos y generación tras generación repiten y repiten los mismos esquemas.

En mi opinión es preciso aprender a elegir y pensar desde uno mismo. Crear situaciones donde estemos rodeados de gente que nos nutre en algún punto, aprender a decir que no, apoyarnos en los que nos dan herramientas para que seamos exitosos. Que pensemos en positivo y dejemos de usar los “peros” – me doy cuenta que yo los uso mucho en mi vocabulario cotidiano.

Sentirnos especiales, saludables, ir con calma, conscientes a las acciones que vamos atravesando, sin prisa.

Dar el ejemplo a nuestros hijos que podemos ser libres y empoderarnos con lo que deseamos accionando lo que tenemos dentro. Alentando nuestras fortalezas, desafiando nuestras debilidades sin necesidad de apresurarnos, sin necesidad de brillar, solo ser y convertirnos en personas sanas, reciclándonos permanentemente.