Río Ceballos, Córdoba

Estamos en Córdoba, no recuerdo el mes pero sí el año, estamos en 1995.

Recuerdo estar por terminar mi año lectivo, el último año del colegio secundario en la docta. Vivía con mi familia en un lindo barrio, de casas bajas, algunas calles silenciosas y otras no tanto. Por problemas financieros tuvimos que mudarnos a otro barrio, más lejano, menos bonito, súper ruidoso y sin amigos cercanos. Allí vivimos poco tiempo, era una casa de dos plantas, y nuestro cuarto era largo y angosto, dormíamos las tres hermanas juntas. La casa olía a panadería, ya no recuerdo si la misma estaba al lado o al frente.

Un buen día mi padre nos ordena a mi madre y a mí a agarrar el auto y manejar hasta Río Ceballos, teníamos que encontrar una casa para la familia, nos teníamos que ir de allí. Voy a obviar los detalles familiares.

Tengo un vago recuerdo de mi primera impresión. Ciudad chica, un puente en el centro, montañas, mucho verde, visitas a inmobiliarias, una casa al lado del río, otra en la cima de un cerro y así hasta que vimos LA CASA.

Río Ceballos, 1996.

Me despierto con el sonido de las loras parlanchinas que aletean alrededor de los pinos. Elegí la habitación con vista al frente, veo pinos, algunas casas por allá abajo, la calle de tierra, una sierra al frente donde el sol, por las tardes, va terminando su recorrido  hasta desaparecer. Pienso que es como vivir en el campo. Extraño la ciudad, aunque voy y vengo todos los días a la capital por la facultad.

Hoy

Río ceballos se encuentra a cincuenta minutos aproximadamente de Córdoba por la ruta E53. Es una ciudad  turística del área de las sierras chicas que viene creciendo bastante. A lo lejos se ve el Cristo del barrio Ñu -Porá, una inmensa escultura que se alza desde la montaña.

En el centro hay variedad de bares y confiterías, casas para tomar el té y masas finas. La plaza central atrae curiosos para ver la feria de artesanos los fines de semana. En la calle principal se encuentra la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, allí me casé yo.

Por la noche se puede probar suerte en el casino o asistir también al Anfiteatro Jorge Newbery. Para mí lo mejor es ir al Dique La Quebrada, mate en mano, reposera en la otra y sentarse a mirar el agua, a descansar. O bien, hay caminos y senderos hermosos  a la vera del río que llevan al salto de agua de los Hornillos. Hay gente que hace camping por la zona.

Si no te hospedas en la ciudad es un buen sitio para ir a pasear sólo por el día.

Parte de mi familia vive allí, suelo visitarlo a menudo.

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Hospedajes:

Hotel Howard Johnson, Av. San Martín 5813 / Tel. 03543-456000 

Cabañas del Criadero de Truchas Hecveresna, Cno. a Colanchanga S/N a Mts. del Dique Tel. 03543-477282 

Cabañas Sole Luna, Av. San Martín 5986 Tel. 455689 / Cel. 03543-15615075 

 

 

 

 

Mónica

COMODORO RIVADAVIA
Me llamo Mónica, tengo 56 años y a mis 13 años me enamoré de un amigo de mi papá.
 Él tenía 19 años.
Un día de invierno en mi Comodoro Rivadavia natal me animé a contarle lo que sentía.
En ese momento él estaba saliendo con una prima mía y lo que más recuerdo son sus palabras: -“Me gustas, pero sos muy chica”!.
Unos días mas tarde nos dimos el primer beso, ése que queda en la memoria emotiva de todo el cuerpo, el que llega hasta los huesos. Con muchas idas y vueltas, permisos de mis padres, castigos hasta corporales,  gracias a la ayuda de mi abuela materna de por medio nos vimos  en Capital Federal a mis 14 años.
Ay Buenos Aires querido, cuántos recuerdos!.
Nos casamos en el año 1978 a pocos días de cumplir yo los 16 años y faltando cuarenta días para que naciera nuestro hijo.
Tuvimos 5 hijos; cuatro varones y una nena. Fui feliz,  pero también  maltratada y ninguneada por él. Lo amaba de tal manera que no me daba cuenta.
Cuando escribo ésto aún se me dibuja una sonrisa en el alma y en el corazón. No me arrepiento.
RIO NEGRO
Al tiempo nos mudamos a Rio Negro, allí tuvimos dos varones más. Los siete niños eran mi dicha, mi marido trabajaba y nosotros lo acompañábamos. Los días transcurrían con sus vaivenes, mis hijos iban creciendo, sé que los mayores sufrían cuando él me maltrataba.
Al nacer nuestro último hijo, estuvimos los dos muy graves.
Paradoja del destino, exactamente al año mi esposo y uno de nuestros hijos de 13 años fallecen en un accidente. Mi segundo de 16 años, vio morir a su padre y a su hermano.
 Tengo este recuerdo de una época difícil, pasamos por accidentes, vicios, mi hijo Alejandro con cáncer y así un sinfín de situaciones.

Estuvimos 21 años juntos con mi marido, a los 32 enviudé, es como si mi vida hubiese sido al revés en la línea del tiempo – dice ella.

HOY
Mi refugio siempre fue la lectura y con ella la fantasía que me he armado en mi cabeza, eso de vivir mi propio cuento, como la película La Vida Es Bella.
Hoy escribo, leo, sueño despierta para darle una vuelta de tuerca a todo. Voy a ver recitales o al teatro y si son gratuitos mejor.
A mis hijos menores cuando eran adolescentes los llevaba a todas las bandas de rock posible, no tengo más capital que lindos recuerdos para ellos. Hoy, junto los pesos para regalarles a mis nietos cultura, libros, música … libertad.
Lloro a mi hijo muerto, tengo 14 nietos, mi hijo mayor tiene 40 años y por tercera vez ha sido operado de cáncer. Gracias a la vida está saliendo adelante. Tengo una hija alcohólica con la que no puedo conectar, ella tiene 4 hijos.
Mi segundo y tercer hijos están solos,  mi quinto hijo es el EQUILIBRIO. El más chico pierde un hijo también y éste dolor, es para toda la vida.
TODOS TRABAJAN Y TIENEN VIVIENDA.
En estos días tengo la historia de Mónica , de mucho drama, de pérdidas repetidas, de inefable dolor. Rescato que pudo poner en palabras su historia y que me la haya compartido y que aún con su alma rota sigue en pie.
Su motor y su  fortaleza fue el amor.
Gracias Mónica!.

Mudanza

Hola gente linda buenos días.
Pude levantarme un poquito más tarde así que aprovechando la mattina. Desayunando saludable para afrontar la jornada. Tendría que ponerme a embalar mi cuarto pero aún no. Quiero escribir.
Me mudo de departamento mañana, serán unos días ajetreados. Estoy contenta.
Como todo cierre tiene su dejo de nostalgia. Toda mudanza supone un cambio, un desprendimiento.
Esta vez no la siento que obedezca a situaciones sentimentales y emocionales como cuando volví de Azerbaijan. Esa vez fue impactante.
Esto de moverse me genera un poco de caos, de desorden, claramente.
Si bien es una elección mía, esta vez, es para comenzar un nuevo proyecto de vida, enfrentándola desde otra posición, la de comenzar a vivir.
Esta mudanza conecta al proyecto de estar bien por eso me siento enérgica y no con miedos. Esta palabra, el MIEDO, me ayuda a analizar las circunstancia desde diferentes perspectivas, con lo que se convierte en un potente aliado de mi vida. Este tipo de miedo me permite equilibrar las cosas.
No es aquel miedo que sentí aquella vez, ese miedo que paraliza, lleno de dudas.
Es otra gran prueba, trato de mirarla como un vaivén de emociones que me abrirán puertas.
Ya tiré lo que no nos sirve, reubicamos las cajas con nuestras cosas más preciadas, objetos queridos, papeles importantes.
Hoy será un día de despedirme de este hogar, agradeciendo al entorno lo que vivimos en este lugar.
Cerrar ciclos es esencial.
Ahora sí, voy por mi mate. Hoy es Jueves.Ya les dije que me queda mi cuarto, siempre lo dejo para el final.
El sábado viene la próxima entrega de viajando por el mundo.
Un beso

Tbilisi – Georgia

Tbilisi o Tiflis es la capital de Georgia y se encuentra sobre el río Mtkvari. Este río le da vida a la ciudad y la divide en dos partes.

Cuando llegué a esta ciudad la primera impresión fue la de sentirme como en casa. La palabra “tbili” significa “cálido” y eso es lo que te pasa cuando vas visitando cada lugar de la ciudad, sentís calidez. La generosidad, hospitalidad y amistad son las características de los georgianos. La lengua que hablan es la georgiana, la moneda que usan se llama lari y la religión es la cristiana ortodoxa.

Es una ciudad multicultural y con edificios religiosos de todo tipo: Ortodoxa de Georgia, Armenia Gregoriano y las iglesias Católica Romanas, una Sinagoga, una Mezquita y un Templo Zoroástrico todo dentro de un paseo de 5 minutos el uno del otro. Tbilisi– es una ciudad no Europea ni asiática, pero embriagadora mezcla de Oriente y Occidente multiétnica, y multinacional. Tbilisi fue fundada en el siglo 5 D.C.  y recibe visitantes atraídos por las aguas termales que dan nombre a la ciudad, por el animado ambiente de sus calles empedradas o simplemente por lo que Alejandro Dumas llamó el “encanto extraño, fascinante de esta ciudad”.

Caminando por el casco antiguo se encuentran los Baños de Sulfuro que son conocidos por sus propiedades relajantes, aguas mornas para sacar el stress diario.

“Un gran sentido de la libertad y de bienestar. Todo mi cansancio se había ido y me sentía lo suficientemente fuerte como para levantar una montaña “– Alejandro Dumas

Al frente encontramos la Iglesia de Metekhi con la estatua ecuestre del fundador real de la ciudad por encima de los acantilados del río. La iglesia ha sido destruida varias veces por los enemigos y durante el régimen zarista allí había una prisión y en la época soviética se utilizó Meteji ( así se pronuncia),como un teatro. Sólo a finales de la década de 1980 la iglesia fue reconstruida de nuevo.

Hay un Funicular que te lleva al tope de la montaña donde se encuentra la estatua de la madre de Georgia que en una mano tiene una espada por los enemigos y en la otra mano una copa de vino para sus amigos. Desde allí  hay unas vistas panorámicas de la ciudad increíbles.

Sobre el río se construyó el punte moderno de la paz construido con vidrio que divide la vieja Tbilisi del nuevo distrito.

Paramos en un hotel en la Avenida Rustaveli, que es la arteria principal de la ciudad. Pudimos recorrer el Teatro de la Opera de estilo moro,  el Palacio del Virrey de Rusia y el edificio del Parlamento, por no mencionar las docenas de cafés, restaurantes y tiendas se pueden encontrar en el camino. Es muy pintoresca.

Me encantó un mercadillo callejero que está a la orilla del río, hay restaurantes donde puedes pedir khachapuri que es un plato tradicional de queso con pan y khinkaly que son como una pasta rellena con carne . La cultura del vino está muy arraigada, cada familia produce vino, la uva se llama Saperavi.

No puedo dejar de mencionar la antigua capital de Georgia a 20 km de la vieja ciudad, MTSKHETA, las iglesias que se encuentran de la época medieval son fáciles de recorrer, lo difícil es pronunciar el nombre de la capital ! Se puede visitar el Monasterio Jvari que está en la cima de montaña, fascinante!

Se puede tomar tours privados o bien hay taxi que te llevan hasta la región, te esperan y te traen de regreso.

Por la noche hay muchos bares y gente amigable para sentarse a tomar una copa.

Un plan copado para el invierno es ir a esquiar al centro Gudauri.

Para shopping no hay mucho  pero si hay sitios para ver alfombras, las características jarras de vino que se usaban, y todo tipo de artesanías.

En verano, una de las playas más conocidas que dan al Mar Negro es la playa de Batumi. Se la llama Las Vegas  del mar Negro por la cantidad de casinos que tiene. Si bebes muchas copas en Batumi, encontrarás el remedio para la resaca, bebe chacha!, es un vodka de uva que se bebe antes y después de la comida, créeme que es fuerte.

 

Espero que hayan disfrutado de Tbilisi en este sábado de viajando por el mundo.

Hasta la próxima!

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