LA LIBERTAD

2018

La libertad. Palabra que viene a mi cabeza en estos días. A veces viene por partes, por vocales o como concepto entero. Viene como oleadas de esperanza, por momentos de vértigo, de futuro, de deseos profundos, de libertad de acción. Y yo aquí me encuentro, sentada en la mesa de living con mate en mano, escuchando música y con ganas de hilvanar palabras, empapándome con esta palabra que hoy me toca muy de cerca, que vengo deseando desde hace mucho tiempo. Lo que me pregunto una y otra vez es qué sería para mí llegar a vivir ese momento.

1995

Vengo entrenando bastante para la competencia, mi rutina se limita a ir a colegio hasta el mediodía, salir corriendo a tomar el colectivo que me lleva hasta la terminal de ómnibus de Córdoba. Allí voy almorzando mi vianda mientras espero el transfer que va a Villa Carlos Paz, son cuarenta minutos hasta llegar al club. Es un camino que conozco de memoria, que transito desde mis doce años cuando descubrí el windsurf mientras paseábamos por el Lago San Roque. Me encanta llegar al club, abrir mi locker, sacar el aparejo de vela y tabla, la botavara, la bolsa con los cabos, mi traje de neoprene, es todo un hábito que disfruto mucho. Siento que es mi lugar y espacio que me conecta conmigo. Con los cuatro elementos, donde Eolo en este caso es el protagonista.

Hay días que si no hay viento salgo a correr o a andar en bici alrededor del lago, voy concentrada, animada, tengo una meta clara, en unos meses participaré del mundial de windsurf en Brest, Francia. Cuando pasa la tarde regreso a la capital directo al gimnasio donde depende de lo que hice en el lago será la actividad que haré aquí. Me hace feliz. Mi rutina termina al regresar a casa a estudiar, hacer tareas para ir al colegio al día siguiente.

Este espacio que creé para mí es lo que yo siento como LIBERTAD. La libertad pura sin limitaciones es una utopía pero estar en el agua en el medio de ese lago, donde poco a poco voy conociendo su geografía, sus recovecos, sus olores, las casas, clubes u hoteles que lo rodean, las caras conocidas, con el viento en la cara, mi cabello dorado a merced de la brisa, la velocidad que tomo en la tabla, la adrenalina, las competencias hacen que me sienta despojada de tensiones, de preocupaciones, de los mandatos de mis padres, de la exigencia. Allí estoy entregada, desnuda, abierta a recibir lo que siento en ese momento, lo que la pachamama me entrega. Siempre dije que navegar, para mí, es una entrega orgásmica.

2018

Después de recordar lo que sentía cuando navegaba, actividad que extraño porque ahora de adulta siempre me pongo pretextos; la falta de tiempo, el clima, el exceso de peso, etc, siento que en algún momento de mi historia puse a un costado mis sueños, mis proyectos para acompañar los proyectos del grupos de ¨los otros¨. Y allí quedé yo, al margen,  sumida y sumisa, viviendo la vida de otra persona. Creo que es la antítesis de esta gran palabra que es la LIBERTAD.

Elegí pasar por un proceso de separación y  entre muchas cosas, esto,  significó para mi poder lograr un estado de libertad, de tomar rienda a mis deseos, a mis metas, aprender a tomar decisiones por mi misma, encontrarme conmigo misma, convivir con mi soledad y en mi caso lograr la tan ansiada independencia. Es un proceso doloroso y muy difícil que no recomiendo a nadie pero si se toma la decisión hay que poder transitarlo como uno pueda. Cuando creí que el mundo se acabaría salió una mujer dentro de mí  hasta ese momento desconocida, dispuesta a mudarse de país, irse y comenzar una nueva aventura. Esa misma que salía con sudestada cuando venía a Buenos Aires a entrenar, con el viento en contra, muerta de frío, con los dientes castañeteando, dispuesta a dar todo para ganar la regata, aún con miedos pero con esa vibración de felicidad, esa sensación del viento en la cara, de entrega.

Hoy me falta trabajar en esa sensación de entrega, de darme sin rodeos ni enredos. Comprendo a todas aquellas mujeres que decían que firmar un papel no era lo mismo que separarte. ¡Ese maldito papel, hasta ahora se qué tan importante es!.

Y me digo a mí misma -Esa independencia para qué , si nosotros dependemos de todo; del aire, del agua, de amigos que nos escuchan, del amor de mis hijos, del dinero, de tantas cosas….. entonces? En realidad SIENTO que no es independencia lo que quiero. Poder tomar esa palabra libertad como tal  y hacerme cargo de las consecuencias de lo que elija, es ser autónoma en realidad. Solo quiero tener la fortaleza para que lo que elija en el futuro para mis hijos y para mí sea con la conciencia tranquila, en paz, vivir desde el amor hacia mi persona así, con esa capacidad de disfrute, que lo que haga sea más espontáneo y no tan procesado.

LIBERTAD ES AHORA!.

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