Sobre la Muerte

Ella solo asentía .Yo le regalaba mi sonrisa. Siempre lo recordaba. Cada mañana antes de entrar a la escuela, tocaba el timbre  a doña Aquilina y le dejaba un puñado de galletitas boca de dama que tanto le gustaban.

Ahora, unos años más tarde, al regresar del trabajo suelo encontrarla sentada en el banco de la plaza Placeres. Se la ve mas mayor, con su pelo corto  y siempre vestida bien elegante. Hoy lleva una falda gris noche con una blusa rosa pálido, usa pulseras y aretes. Su mirada denota soledad. Yo sonrío, ella dice muchas gracias, supongo que por las galletas que le dejaba .

Hoy fue un día de locos , Fernando me pidió que deje todo preparado para la reunión de mañana, Don Guzmán me tiró el café encima mientras corregía los informes finales. La oficina era un caos. Hacía días que tenia cansancio acumulado, dolores en las cervicales y esa sensación de ir por la vida igual que el dibujo del electrocardiograma. Decidí volver temprano.
Con la cartera aún puesta saqué la ropa del lavadero y la colgué, revisé las mochilas de mis hijos, abrí la heladera, la cerré, levanté juguetes del piso, volví a la heladera, la abrí y volví a cerrarla.

Mi madre me llamó para decirme que no olvidara buscar el tapado de color rubí en la tintorería. Era un tapado de su abuela que para mí era de color rojo fuego que ella solo usaba en ocasiones especiales.

Se acercaba el final del día, estaba sola y eso significaba momento de lectura y a descansar. Al rato escuché sonar el timbre de casa, me asomé por la ventana pero no vi a nadie. Pregunté con voz gruesa,- — ¿Quién es? y nada.
Al rato, bajé las escaleras y me animé a abrir la puerta, en el piso había una canasta llena de galletitas boca de dama.
En voz alta grité- Muchas gracias!.  Era un atardecer cálido y ese cielo rojo fuego como el tapado de mamá teñía las casas y la calle.

Nunca la vi sonreír.

Abuela Aquilina. Hoy me acordé de vos. De tus te de las 5, de las boca de dama. Decidiste desaparecer envuelta en llamas, al rojo vivo como aquel atardecer.

Un cuento inventado. Un recuerdo real.

¿ Quién Soy?

Martes 2 de Octubre de 2018

Son las tres de la tarde y ya sentada en el subte iba repasando mi curriculum mentalmente. Un poco nerviosa estaba, no lo voy a negar. Por suerte voy sentada, -pensé. Esas veinte cuadras caminando con mis zapatos nuevos y con mi paso acelerado no fue buena idea. Al salir del subte sentí mi pie hinchado y un dolor punzante en mi dedo meñique. La puta madre, ¿ justo hoy me vengo a ampollar? crucé la Avenida de Mayo caminando lento entre los manifestantes del hospital Posadas, los vendedores de sandwich de mortadela y los puestos de choripán. Ya me sentía con la cara desencajada, transpirada y con una mezcla de aroma a asado y otro poco de perfume francés. Al llegar a la oficina me pidieron que espere sentada, fueron veintisiete minutos.

Ya, en la entrevista, después de saludos cordiales y una breve introducción, el hombre de cabello entrecano y rizado me explicaba que veía en mi curriculum muchos huecos, que se notaba que viajé pero que no le quedaba claro algo y  preguntó:- ¿ Qué sos?

Lunes 6 de Agosto de 2018

Hoy me siento entusiasmada ya que comienzo un curso de escritura y reflexión, seguro que me harán un montón de correcciones, le iba contando a mi amiga  Cecilia mientras hablamos por whatsapp. -No seas tan exigente, andá y disfrutá, es un espacio para vos, me dijo. Recién escribí un breve relato sobre ¿Quién soy?, me lo pidieron de tarea. Puse que soy una Marina de cuarenta años, que ha tenido muchos cambios en su vida, hacer y rehacer valijas, mudanzas, cambios maritales, dos hijos, que le gusta el mar.

Obvio, -me dice mi amiga. Y puse que está en búsqueda de qué quiere hacer en su vida. Tantos cambios, tantas cosas… que estoy hecha  de retazos, entendés? Voy sumando experiencias a mi vida que van haciéndome un todo.

Sábado 6 de Octubre de 2018

Estoy sensible y mucho. Estas semanas han sido intensas, paso de la euforia al llanto, ese que viene de las entrañas, llanto liberador, de cansancio. Quisiera que sean lágrimas de alegría pero esas no me las permito. Comencé un proceso de Coaching, siento que trabajar este tema que me incomoda tanto será un buen puntapié para cosas venideras. Pienso mucho y eso cansa. Estoy cansada de los trámites, de  hacer lo que se supone que debo hacer, me falta energía, me cansa esta ciudad tan llena de gente y  a la vez tan vacía. Tengo que escribir sobre la Identidad para el curso, me falta tiempo para unir las piezas de la historia, hay tanto para contar… ¿Y qué escribir?  ¿ La historia de mi madre ? esa búsqueda y esas preguntas de ella sobre ¿ De dónde vengo? la adopción… qué gran tema. Sería un novelón pero esa historia ya la escribe la protagonista. ¿De mí? No tengo ganas. No quiero escribir.

Martes 2 de Octubre de 2018

Silencio. Después de escuchar esa pregunta del entrevistador me sentí ínfima, chiquitita. Fueron segundos donde lo observé a este señor pero en mi cabeza se desarrolló una gran historia explicando y justificando lo que soy, con una clara introducción, sólido desarrollo y un final contundente.

La pregunta resonó nuevamente y reaccioné un poco emocionada por dentro pero por fuera con cara de póker explicándole a este señor mis habilidades y tareas en las cuales me considero fuerte, el tipo de trabajo donde me visualizo y sobre cuan productiva soy. Después de unos ejercicios y otra entrevista con el presidente de la empresa, mucho más amena por cierto, salí de la oficina, entré al ascensor y lloré. Estaba sola. Al salir del edificio encontré la calle sin manifestantes y un poco sucia. Me sentí exhausta. Caminé hacia la estación de subterráneo sintiendo aún el dolor que me generaba ese zapato nuevo.

Esta Marina cree saber quién es, tiene muchos huecos en su curriculum porque no aprendió a perseguir sus propios sueños. Bueno, -pensé, algunas decisiones que has tomado han generado grandes cambios y avances en situaciones que anhelabas. ¿ Qué quiero en el ámbito laboral ? esta entrevista fue un gran aprendizaje.

Lunes 8 de Octubre de 2018

Esta semana busqué ayuda para analizar mejor mi curriculum y modificar lo que sea necesario para que se pueda leer y comprender mejor. Por momentos me he mirado al espejo y no entiendo aún para donde voy. Solo sé que avanzo , voy para adelante. Son las seis menos diez y estoy escribiendo esto mientras me tomo mi yoghurt, no iba a escribir nada pero de camino a mi curso me sentí inspirada, entré a este bar y acá estoy. Me río porque al menos, o mejor dicho, gracias a mis experiencias vividas soy consciente de lo que me falta aprender y de lo que puedo ofrecer con mis capacidades intelectuales y espirituales y  pudiendo mirar mi vida aún deformando un poco la realidad de lo que verdaderamente ocurre.

¿Qué soy? esta pregunta me hace dar cuenta de que aún no hay nada perdido, aún hay trabajo para esta crisis pasajera que siento, ésta que me lleva a sentimientos de vacío y soledad. Lo siento como un gran peso en mi espalda reflejada en mi cuerpo también .

¿Qué soy? soy una aniquiladora de mi identidad porque cuando esta Marina usa la palabra que es el medio donde mejor se expresa, crece, se expande, se nutre y hasta se ríe, sin embargo otras veces, la usa para hacerse daño, para decirse frases que hieren, para estancarse en una posición insatisfactoria que la hace salir de su camino quedando así un horizonte desdibujado.

Hay que tener amor propio, si comenzase a transitar el laberinto de la Identidad podría decirme a menudo “te amo” y es ahí donde podré visualizar mi horizonte con claridad y podré simplemente exclamar a viva voz SOY!

El Tiempo

Elegir da trabajo y porque es un trabajo lleva tiempo. Elegir también puede doler, que es diferente de sufrir con dolor. Elegir es una experiencia sin garantías y cualquier elección implica correr algún riesgo. Es importante preguntarse sobre qué riesgo es posible soportar, sostener y responder a esta pregunta pide tiempo y trabajo.

Este fue un pequeño resumen de mi sesión de terapia allá por el año 2007. Vivía en Río de Janeiro como expatriada, recién casada, curiosa por descubrir esa ciudad, aprender su idioma, hacer amistades nuevas y sin embargo no me sentía alegre. Salí de mi sesión y pedí en un negocio un papel donde escribí esta reflexión. Era la primera vez que sentía de manera consciente estas palabras: Elección, Dolor, Trabajo y Tiempo.

Hoy sigo preguntándome ¿Cuántas veces dejé de hacer cosas porque no sabía cuánto tiempo viviría en esa ciudad? ¿Para qué comenzar si seguramente dejaré todo a la mitad? Muchos años con ese sentimiento de incertidumbre de no saber para qué lado del mundo disparas con tus maletas. Claro que también esa etapa la viví intensamente y fue una gran experiencia, pero en trasfondo la consigna era “hay que esperar”. El disgusto que me lleva esperar y encima vivo en un mundo que cultiva la ansiedad. Vivir lejos de la familia y esperar al año siguiente para verlos, extrañar a mis amigos que viven en distintas partes del mundo e imaginar verlos en unos meses o quizá el próximo año.

En este trayecto de mi vida vengo realizando un proceso de valorar el tiempo que me lleva el trabajo, los momentos compartidos con amigos, mi hora de gimnasia, las salidas con mis hijos, el hecho de decir que no iré a algún lugar si lo que necesito es estar tumbada en la cama leyendo un libro.

A veces es contradictorio, hoy hace un día increíble de sol, un cielo que invita a asomarse a la ventana y preguntarse ¿A dónde vamos? y acá estamos con mi hijo cocinando galletas mientras yo escribo. Cada 5 minutos me pregunta cuánto tiempo falta para poder comer las galletas. Y aquí entra la palabra elección porque al elegir siempre se pierde algo. Algunas veces he elegido algo donde la he pasado tan fenomenal que ni me di cuenta el tiempo que pasó y otras elecciones demandan un proceso más largo o con dolor donde usualmente tus amigos te dicen que con el tiempo te vas a acomodar y poder resituar tu vida. No sé si es el tiempo que hace que uno se vaya sintiendo bien o es la voluntad y la energía que le pone uno para que eso suceda.

Aquí entra el trabajo que emocionalmente sentimos a la hora de que algunas decisiones lleven tanto tiempo y aceptar esos procesos de miedos, de ansiedad, de abandono y de dolor.

Las galletas ya están lista y aparece mi hijo menor preguntándome cuántos días falta para que sea Jueves. Yo tengo mi agenda completa ya con mis actividades y tareas que haré día a día . El tiempo es relativo, es un regalo y siento que aún hay trabajo de aprender a planificar mis semanas para poder hacer todo lo que quiero. Se puede. Es crear un hábito.

El tiempo no tiene precio, no podemos conservarlo en una lata para usarlo dentro de un rato, no podemos recuperarlo. Es aprendizaje, una ocasión propicia para expandirnos.