El Tiempo

Elegir da trabajo y porque es un trabajo lleva tiempo. Elegir también puede doler, que es diferente de sufrir con dolor. Elegir es una experiencia sin garantías y cualquier elección implica correr algún riesgo. Es importante preguntarse sobre qué riesgo es posible soportar, sostener y responder a esta pregunta pide tiempo y trabajo.

Este fue un pequeño resumen de mi sesión de terapia allá por el año 2007. Vivía en Río de Janeiro como expatriada, recién casada, curiosa por descubrir esa ciudad, aprender su idioma, hacer amistades nuevas y sin embargo no me sentía alegre. Salí de mi sesión y pedí en un negocio un papel donde escribí esta reflexión. Era la primera vez que sentía de manera consciente estas palabras: Elección, Dolor, Trabajo y Tiempo.

Hoy sigo preguntándome ¿Cuántas veces dejé de hacer cosas porque no sabía cuánto tiempo viviría en esa ciudad? ¿Para qué comenzar si seguramente dejaré todo a la mitad? Muchos años con ese sentimiento de incertidumbre de no saber para qué lado del mundo disparas con tus maletas. Claro que también esa etapa la viví intensamente y fue una gran experiencia, pero en trasfondo la consigna era “hay que esperar”. El disgusto que me lleva esperar y encima vivo en un mundo que cultiva la ansiedad. Vivir lejos de la familia y esperar al año siguiente para verlos, extrañar a mis amigos que viven en distintas partes del mundo e imaginar verlos en unos meses o quizá el próximo año.

En este trayecto de mi vida vengo realizando un proceso de valorar el tiempo que me lleva el trabajo, los momentos compartidos con amigos, mi hora de gimnasia, las salidas con mis hijos, el hecho de decir que no iré a algún lugar si lo que necesito es estar tumbada en la cama leyendo un libro.

A veces es contradictorio, hoy hace un día increíble de sol, un cielo que invita a asomarse a la ventana y preguntarse ¿A dónde vamos? y acá estamos con mi hijo cocinando galletas mientras yo escribo. Cada 5 minutos me pregunta cuánto tiempo falta para poder comer las galletas. Y aquí entra la palabra elección porque al elegir siempre se pierde algo. Algunas veces he elegido algo donde la he pasado tan fenomenal que ni me di cuenta el tiempo que pasó y otras elecciones demandan un proceso más largo o con dolor donde usualmente tus amigos te dicen que con el tiempo te vas a acomodar y poder resituar tu vida. No sé si es el tiempo que hace que uno se vaya sintiendo bien o es la voluntad y la energía que le pone uno para que eso suceda.

Aquí entra el trabajo que emocionalmente sentimos a la hora de que algunas decisiones lleven tanto tiempo y aceptar esos procesos de miedos, de ansiedad, de abandono y de dolor.

Las galletas ya están lista y aparece mi hijo menor preguntándome cuántos días falta para que sea Jueves. Yo tengo mi agenda completa ya con mis actividades y tareas que haré día a día . El tiempo es relativo, es un regalo y siento que aún hay trabajo de aprender a planificar mis semanas para poder hacer todo lo que quiero. Se puede. Es crear un hábito.

El tiempo no tiene precio, no podemos conservarlo en una lata para usarlo dentro de un rato, no podemos recuperarlo. Es aprendizaje, una ocasión propicia para expandirnos.

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