Sobre la Muerte

Ella solo asentía .Yo le regalaba mi sonrisa. Siempre lo recordaba. Cada mañana antes de entrar a la escuela, tocaba el timbre  a doña Aquilina y le dejaba un puñado de galletitas boca de dama que tanto le gustaban.

Ahora, unos años más tarde, al regresar del trabajo suelo encontrarla sentada en el banco de la plaza Placeres. Se la ve mas mayor, con su pelo corto  y siempre vestida bien elegante. Hoy lleva una falda gris noche con una blusa rosa pálido, usa pulseras y aretes. Su mirada denota soledad. Yo sonrío, ella dice muchas gracias, supongo que por las galletas que le dejaba .

Hoy fue un día de locos , Fernando me pidió que deje todo preparado para la reunión de mañana, Don Guzmán me tiró el café encima mientras corregía los informes finales. La oficina era un caos. Hacía días que tenia cansancio acumulado, dolores en las cervicales y esa sensación de ir por la vida igual que el dibujo del electrocardiograma. Decidí volver temprano.
Con la cartera aún puesta saqué la ropa del lavadero y la colgué, revisé las mochilas de mis hijos, abrí la heladera, la cerré, levanté juguetes del piso, volví a la heladera, la abrí y volví a cerrarla.

Mi madre me llamó para decirme que no olvidara buscar el tapado de color rubí en la tintorería. Era un tapado de su abuela que para mí era de color rojo fuego que ella solo usaba en ocasiones especiales.

Se acercaba el final del día, estaba sola y eso significaba momento de lectura y a descansar. Al rato escuché sonar el timbre de casa, me asomé por la ventana pero no vi a nadie. Pregunté con voz gruesa,- — ¿Quién es? y nada.
Al rato, bajé las escaleras y me animé a abrir la puerta, en el piso había una canasta llena de galletitas boca de dama.
En voz alta grité- Muchas gracias!.  Era un atardecer cálido y ese cielo rojo fuego como el tapado de mamá teñía las casas y la calle.

Nunca la vi sonreír.

Abuela Aquilina. Hoy me acordé de vos. De tus te de las 5, de las boca de dama. Decidiste desaparecer envuelta en llamas, al rojo vivo como aquel atardecer.

Un cuento inventado. Un recuerdo real.

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