La Lluvia

Tiene algo especial la lluvia.

Un tono melancólico pero a la vez, cada gota revitaliza, renueva.

Caminando bajo la lluvia ando, sintiendo que cada gota que absorbe mi piel despeja todos mis miedos, todas mis dudas.

La lluvia es erótica cuando la vemos mojar el cuerpo de la persona amada. Juega con la ropa ciñéndola a las curvas y recovecos del cuerpo que deseamos poseer, que deseamos tocar, que deseamos abrazar. Abrillanta los labios que invitan a ser besados. Nos cala de sensualidad incluso aunque no nos sintamos bellos.

Tiene algo especial la lluvia.

Quizá el gris de sus nubes o la languidez de su caída tengan que ver con esa tendencia a la melancolía.
Y sin embargo, cuánta vida albergan sus gotas. Cuánto de renovación, de revitalización en su esencia.
«Tiene que llover a cántaros», se escucha por allí. Esa lluvia como metáfora donde la invocamos para que se lleve nuestro dolor, para que borre nuestros errores, para que traiga lágrimas a nuestros ojos cuando se secan.

La lluvia acompaña cuando la escuchamos golpear los cristales del dormitorio. Nos mece e induce al sueño profundo .Y nos regala el aroma a tierra mojada, a pura vida, para que sepamos que nada acaba para siempre, que todo se transforma, que nada muere si ella está allí.
Qué tedio cuando nos obliga a cargar con paraguas o con capuchas, cuando paraliza nuestro tráfico, cuando mancha nuestro coche recién lavado, cuando nos obliga a encerrarnos en casa porque no deja de caer despótica y cruel. Así que nos volvemos niños una vez más y esperamos impacientes a que amaine, vigilando nerviosos desde las ventanas, esperando ansiosos para salir a jugar al jardín.

Lluvia como amenaza. Lluvia como esperanza. Y en el fondo, detrás de tanta literatura y de tanto simbolismo, la lluvia no es más que un fenómeno atmosférico que nos recuerda lo frágiles o poderosos que podemos llegar a ser.
Me detengo, miro al cielo, respiro hondo. Hoy es mi día. La lluvia cae sin parar, cierro el paraguas y cierro los ojos. La lluvia, lejos de molestarme me alienta a seguir mi paso, como si ella sola bastara para despejar de dudas mi camino que ahora empieza.

¿ Qué vemos?

Siento que todo es interpretación. Siento que soy demasiado frontal. Siento que muchas amistades que he hecho en el pasado me han enseñado muchísimo, ni ellas saben cuánto.

Creo que es difícil entender que de esa amistad fantástica que creímos para siempre, solo queda el recuerdo, más cuando compartimos momentos intensos: risas, aventuras, experiencias, cambios, proyectos, primeras veces… Y, sin embargo, para mí, es más doloroso mantener amistades más por costumbre, que por verdadero cariño.

No queremos aceptarlo, pero los intereses cambian, avanzamos y evolucionamos. Y aquello que nos unió durante un tiempo con algunas personas, un día ya no nos representa. O bien hay algo que nos une pero diferente.

Siempre que hablo de esto lo relaciono con la gente que nunca se mudaría de un lugar ni a la esquina con aquella que ve, aún con miedos, tantísimas posibilidades que hay en nuevas oportunidades. Con la amistad me pasa lo mismo, hay personas más flexibles y otras donde debes ser de una determinada manera.

Los caminos de la vida

Y el que los caminos comiencen a separarse tampoco está mal: Tenemos personas que fueron nuestras compañeras de vida, nos acompañamos durante etapas importantes, valiosísimas, donde nos apoyamos mutuamente, nos “salvamos” de muchas formas, y ahora, en cierto sentido, ya no nos “necesitamos” más.

Creo que es lindo (e importante) valorar esos momentos, atesorarlos, pero no aferrarse a ellos. Lo único que se consigue es darse un golpe contra la pared de la realidad. Algo típico cuando te das cuenta de que las relaciones de amistad (así como cualquier otra, pues) no pueden forzarse.

Las que han estado y estarán

Al mismo tiempo, otras personas llegan a nuestra vida y nuevas amistades se van forjando. No estoy diciendo que todas esas amistades de pañales deben quedarse atrás. No todo está perdido, ni es azote total: Siempre nos quedan esas amigas y amigos con quienes no importa cuánto tiempo pase. Un día mandas un mensaje, haces una llamada, lanzas un grito desesperado y hay una respuesta. No importa lo que haya pasado ni el porqué de la ausencia, hay una respuesta.

Todas tenemos alguna o varias amigas con quienes nos ocurre así. Pasan años, pero un buen día te decides, vences la timidez/temor, llamas, y entonces, gracias a la respuesta del otro lado del teléfono, tienes la sensación de que el tiempo no ha transcurrido.

Qué maravilla sentir que podemos retomar la conversación como si nada, ponernos al día, compartir viejos chismes, pero también y, sobre todo, reconocernos como las personas que somos hoy. Valorar nuestros intereses actuales y nuevas experiencias, identificar qué nos puede unir ahora y qué de nuestro pasado ya no hace falta para una amistad que se forja nuevamente.

Y son esas amistades que se transforman, que se aceptan, que se adaptan y que se apoyan, sin importar lo antiguas o recientes que son, las que para mí, verdaderamente valen la pena.

Y últimamente siento que mis conexiones de uno a uno son las que me hacen crecer ¿Y esto está mal?

Justamente es lo que muchas me han enseñado, lo importante que es que yo me cuide, que yo me enamore de mi persona, que me priorice, que crezca aprendiendo siempre, que accione a mi favor . Son las amistades que más valoro. A veces estas amistades siguen con la misma fortaleza pero vamos mudando las circunstancias y espacios donde compartimos. Con esto me refería a las interpretaciones que hablé en la primera línea de este breve texto, yo pregunto ¿ es bueno , malo, positivo o negativo?

Con respecto a qué o a quién te digo yo.

Reflexiones en una mañana de verano. Estoy en la plaza Placeres, esa que yo me inventé para estar mas cerca de mi abuela. Sí, le cambié el nombre a esta plaza. Escucho You Learn de Alanis Morissette.


Un día cualquiera

No sé si hubo una señal.

El hombre alto y caballero de pelo oscuro la intimidó. A sus 94 años mantenía un gran porte, se vestía aún de jeans de una manera informal y moderna. Mirada calma, gestos protocolares, un tic de tocarse la oreja y mismo así logró hacerla sonreír.

La dama lo escuchó atentamente, se sorprendió, se emocionó, se mostró auténtica, se sintió ella misma.

El viento soplaba desde el noreste. Los tacos se hundían en el pasto húmedo.

De manos dadas caminaron a la par, fueron 10 pasos, los necesarios para demostrar ese sentir.

No sé si hubo una señal.

La dama sabe que no fue un día cualquiera. El caballero sabe qué la hizo sonreír.

Domingo 6 de Enero

Primer Domingo del año 2019, estoy con la mente en blanco para escribir, sin embargo, mentalmente estuve haciendo diálogos e imaginándome historias. Hasta hablo sola repitiendo alguna frase, mis hijos no están, pero se ríen cuando hablo sola relatando una historia, ellos se miran, ya me conocen.

Fue un año tan movilizante, tan activo, tan productivo hasta el último día, muy intenso y positivo. Ojo,  estoy muy feliz, por eso que en la noche del 31 escribí las cosas o situaciones por las que estaba agradecida.

Aunque esta primera semana parece como en cámara lenta, algunas tareas ya fueron realizadas, mis proyectos presentes, algunos procesos comienzan semana próxima, y yo me siento desenchufada, poco inspirada y ni el café me energiza. ¿Acaso el cansancio corporal se manifestó? Necesitaba parar de hacer, de pensar, leí, estudio, hablo con mi gata Frida, mi compañera. Casi no salgo de casa, paso por momentos de aburrimiento total, duermo, hago gym, vuelvo a mi casa, abro la computadora, página en blanco, el cursor titila y yo sigo de largo.

Cumplí 3 años y medio viviendo aquí, logré avanzar y asentarnos como familia. Es una elección que tiene sus costos. Es una bella ciudad que se encuentra tan llena de gente pero se siente muy vacía ya que mi historia en este lugar recién estoy pudiendo contarla. No tiene pasado, no tiene familia, pocas amistades que valen la alegría de tenerlas, es sólo el presente, el día a día que voy construyendo para encastrar nuevamente en esta sociedad, en este idioma, en este barrio, en este país.

Estoy enfocada en mi objetivo principal de este año. Hoy es momento de STOP, dejar que mi cuerpo y mi mente vuelen, disfrutar las vacaciones que todo lo demás tendrá su momento ya en la agenda.

Hoy dejé mis zapatos en el balcón, no hubo regalos, luego recordé que los Reyes no existen. Dejó de llover, una brisa leve se cuela en donde estoy sentada. Se escucha los Red Hot Chili Peppers, Californication.


Amistades

Semana que vengo reflexionando en el nuevo tema de escritura para el taller.

Las relaciones de amistad o familiares.

Recuerdo que desde que somos niños nos preguntan ¿Quien es tu mejor amigo/a? Como si tuviéramos que clasificar, etiquetar toda relación, cuando lo importante es que si se da, dejémosla ser y hacerla crecer y si no continúa será porque así tiene que ser.

En el camino personal de cada uno cabe preguntarse cuánto forzamos a veces la dirección de un vínculo.

Somos energía y vibramos diferente, a veces hay conexiones que se tocan una vez, otras en algunos momentos de nuestra vida, muchas veces vibramos a la par durante años. Lo mismo con la familia, vamos evolucionando diferente.

Me pregunto cómo nos vemos reflejados en las amistades.

¿Cómo me vinculo ahora?

Resignificar algunas relaciones.

Sigo reflexionando 🤔. Seguramente en un café rodeada de gente, con ese murmullo especial que en algún momento dejo de escucharlo me inspiraré y escribiré sobre este gran tema. Suelo inspirarme más al estar rodeada de gente observando miradas, gestos, mirando hacia adelante pero a nada en particular. Y si es en soledad con alguna música de fondo .

#emociones #amistad #familia #tallerdeescriturayreflexion #caminodelhéroe #relatos

Fin de Ciclo

La foto muestra el camino que me llevó hoy a finalizar un ciclo. Este ciclo fue como el camino del héroe Aristotélico que dice que cuando uno comienza un camino, tiene un propósito y va atravesando cada etapa acompañado de algunas personas que ayudan, otras que quedan en el camino. Va enfrentando emociones como la ira de no poder concretar algunas cosas en tiempo y forma, la culpa que tal vez esta decisión genera, algunas mentiras que descubre, tantísimos miedos como el de enfrentarse a su propia identidad. En otra etapa se aventura en soledad a enfrentar a sus más oscuros demonios y allí, al entrar a la cueva  se sabe si muere o renace. Renace descubriendo el verdadero valor, asimila el autoconocimiento. Crece, cambia de posición y retorna al punto de inicio de ese loop transformado.

Ahora el ¿Quién soy? tiene una respuesta más clara. ¿Recuerdan el relato que escribí sobre la identidad?

Esa construcción de la base  del iceberg se va amalgamando y fortaleciendo. Creo nuevos espacios de aprendizaje y evolución. Me siento más liviana, en mi ciclo hubo muerte de viejos patrones y conductas. Comienza la vida, mi autoconfianza está cerca, me planteo una gran meta y trabajo en este momento en desmenuzarla en objetivos pequeños, alcanzables, y celebro y agradezco. Visualizo mi YO SOY.

Hay trabajo.

IMG_8124.JPG